Luna Roja: las mujeres y el ciclo femenino

 

¿Qué significa ser mujer? Esta es una pregunta que me hago constantemente. Pareciera que la sociedad actual está indecisa sobre cuál es el rol de la mujer en ella y muchas de nosotras inmersas en nuestra confusión ayudamos a esa falta de claridad. ¿Cuántas de nosotras vivimos vidas agitadas, llenas de actividades y de terrenos que hemos ganado? Hoy en día la mujer no solo cría y educa a sus hijos sino que además cuida del hogar haciendo gran parte de los quehaceres y trabaja unas cuántas horas al día, además de mantenerse actualizada en su profesión. Entonces, ¿Qué rol cumplimos en nuestra sociedad? ¿Sentimos dentro la energía femenina? ¿Cómo reaccionan los hombres ante esta transformación en el rol de la mujer?

Hoy te traigo una breve reseña del libro Luna Roja de Miranda Grey, el cual te recomiendo leer en algún momento de tu vida. Para empezar, la autora hace referencia a una característica distintiva de las mujeres: somos cíclicas. Los hombres, en general, se desenvuelven de una manera más lineal y constante (siempre hay excepciones, claro). Por lo tanto, para las mujeres, es prácticamente antinatural ser 100% constantes en nuestros comportamientos. La clave está en aceptar esta gran diferencia y utilizarla a nuestro favor, conociendo qué es lo que nos beneficia en cada momento del ciclo femenino.

Por empezar, la mujer es cíclica porque se vé afectada físicamente por dos fenómenos que se funden en uno solo. El primero es el ciclo menstrual que abarca 4 etapas/semanas y el segundo es el ciclo de la luna que también posee 4 fases y que a su vez afecta al ciclo de la mujer. La luna siempre ha sido el símbolo femenino por excelencia y según la autora posee influencia sobre el cuerpo humano porque así como este satélite afecta las mareas, también influye en nuestro cuerpo al estar compuesto en su mayoría por agua.

Las 4 fases de la luna se condicen con las 4 fases del ciclo menstrual de la siguiente manera:

  1. Fase de la luna nueva – etapa de la bruja: comienza con el primer día del ciclo menstrual. Las energías creativas de la mujer se relacionan más con el interior que con el exterior, llevándola a la necesidad de estar menos sociable, o bien más callada y a realizar una introspección. Termina un ciclo para comenzar uno nuevo.
  2. Fase de la luna creciente – etapa de la virgen: comienza luego de finalizada la menstruación. Las energías creativas, a diferencia de la etapa anterior, se relacionan más con el exterior, con ganas de vestirse más ajustada, remarcar el cuerpo, y más activa.
  3. Fase de la luna llena – etapa de la madre: esta etapa coincide con el período de ovulación de la mujer. Se la llama de la madre no sólo por la ovulación sino porque en esta parte del ciclo, la mujer tiende a querer cuidar de los demás, a ser más empática y receptiva. Las energías se trasladan hacia los demás, siendo probable que las personas que se le acerquen, tiendan a abrirse más que lo habitual.
  4. Fase de la luna menguante – etapa de la hechicera: esta etapa coincide con la premenstrual y en muchas mujeres es la parte más compleja del período. Se tiende a estar más eufórica o irritable, siendo el momento en donde más nos cuesta controlar nuestro temperamento. Justamente es una de las etapas más creativas desde los sueños y las sensaciones, dejando las actividades mundanas de lado para darle lugar a cuestiones más profundas.

Es probable que actualmente las fases de la luna no coincidan con las del ciclo menstrual debido a la luz artificial de nuestras casas, y a la forma de vida que llevamos. Se puede volver a sincronizar el ciclo menstrual con las fases de la luna siguiendo los pasos que detalla Miranda. Otro punto importante para destacar es que cada etapa posee energías diferentes y que a su vez los demás también perciben inconscientemente estas energías en cada momento del ciclo. Las formas de expresarlas son diversas, desde preparar una comida, bailar descalzas en nuestro jardín o armar nuevos procesos productivos en el trabajo.

También puede ocurrir que nos sintamos identificadas más con una de las fases que con las otras, lo cual podría evidenciar que estamos estancadas y no estamos aprovechando al resto de las etapas para obtener las energías que nos brindan. Por ejemplo una mujer estancada en la etapa de la virgen, es aquella extremadamente activa, que se la pasa trabajando o enfocada en una actividad principal y desconectada de su lado maternal, oscuro e introspectivo.

Miranda además de varios ejercicios que incluye en su libro, propone el armado de un diagrama que contenga las fases de la luna, el momento del ciclo en el que estás y que vayas llevando un diario sobre las sensaciones físicas y emocionales de cada día. Una vez completado el mes podés ir ajustando los mensajes que te envía tu cuerpo y detectando patrones. Por ejemplo, soñar con determinadas situaciones antes de cada ovulación o siempre detectar cansancio extremo en la etapa premenstrual.

También habla de la influencia de las diosas antiguas que poseían características más parecidas a los seres humanos y cómo era concebido el poder femenino y sus rituales, especialmente el pasaje de niña a mujer, lo cual era motivo de celebración y de instrucción de parte de las más adultas a las más jóvenes.

¿Para qué sirve todo esto? Para empezar a conectarnos con nuestra naturaleza femenina y aprender usar las energías intrínsecas a cada etapa del período. Estas energías bien utilizadas y dominadas, nos generan poder. Allí yace la fuerza de la mujer, nuestras emociones y sensaciones y la capacidad de transformar lo que nos rodea desde decorar los elementos que usamos todos los días como hacían las mujeres de civilizaciones antiguas hasta generar ideas nuevas que revolucionen el día a día. La esencia femenina está dentro de cada una de nosotras porque nacimos con ella. Si le prestásemos la atención que requiere, encontraríamos un camino hacia la femineidad y a su gran valor.

Dejo una frase que me gusta mucho y aplica a este concepto sobre a femineidad: “Cada mujer que se sana a sí misma contribuye a sanar a todas las mujeres que la precedieron y a todas aquellas que vendrán después de ella”

Christiane Northrup

 

 

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